La edición 39 de la Cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía, se centró en inseguridad, conflictos e injerencias externas, como la rivalidad entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en Yemen y África, y la guerra en Sudán que cumple tres años con bandos respaldados por Abu Dhabi y Riyad. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió alto al fuego inmediato, calificando la masacre en Sudán como intolerable en el siglo XXI, y trabajó con la UA para presionar por soluciones. Críticas a la efectividad de la UA destacan su parálisis por perpetuación de líderes, falta de sanciones reales y exclusión en mediaciones de conflictos como Sudán y Congo, donde actores externos como EE.UU., Qatar y Ruanda lideran.
Jesús Romero Cote analizó la ineficacia de la UA, fundada para defender soberanía pero mutada en reunión de jefes de Estado con decisiones difíciles por intereses personales, perpetuación en el poder y choques con aspiraciones populares. En Sudán, mediación por Egipto, EE.UU. y Arabia Saudí; en Congo, EE.UU. y Qatar reemplazaron mediación africana en conflicto con M23 y Ruanda. Suspensión de miembros por golpes (Burkina Faso, Mali, Níger) es formalidad sin efecto real, sin forzar transiciones democráticas, permitiendo juntas militares transformarse en gobiernos civiles fraudulentos.
De manera paralela en Etiopía, la segunda cumbre Italia-África contó con la primera ministra Giorgia Meloni, quien promovió la suspensión de deudas africanas para impulsar desarrollo. En encuentro con el primer ministro etíope Abiy Ahmed, se comprometió a abordar causas fundamentales de la migración, rechazando explotar mano de obra barata y enfocándose en que jóvenes contribuyan a sus naciones en lugar de emigrar.
La entrevista concluyó con agradecimientos, destacando la falta de capacidad económica y credibilidad política de la UA en conflictos clave, llevando a su exclusión por potencias externas.