Subas de hasta el 13% en cortes tradicionales de carne, cuestionando si los argentinos pueden seguir comiendo asado ante precios prohibitivos. El experto Claudio Valleiro afirma que la carne sigue siendo lo más económico en relación a proteínas comparado con otras comidas como pizzas caseras, que cuestan alrededor de 14.000 pesos para cuatro unidades. Sin embargo, el kilo de asado oscila entre 15.000 y 20.000 pesos, con aumentos del 70% en 2025, el doble de la inflación anual.
Debate en estudio sobre la calidad y origen de la carne argentina: se sacrifican animales jóvenes de menos de 100 kilos por media res, algo inusual en otros países donde sobra carne. Históricamente, Argentina tiene más cabezas de ganado que habitantes (55 millones), pero el consumo interno crece mientras la relación vacas por habitante baja de dos a una por persona. Se critica la prioridad exportadora desde el siglo XIX y el impacto de cultivos como la soja, que no "alimenta" directamente a la población local sino a exportaciones a China.
Se menciona el espectro de precios influido por zona, clientela, calidad del animal (ternera, novillo, vaquillona) y el mercado de Mataderos. El panel discute el impacto ambiental de la ganadería versus soja, tocando gases de vacas y metano, pero evita profundizar en la discusión climática. La reforma laboral se alude como posible agravante para el acceso a comidas como pizzas en el trabajo.
El tono es de preocupación por la accesibilidad de la carne, un pilar cultural argentino, con ejemplos cotidianos y datos del último año para ilustrar cómo los precios erosionan el consumo tradicional.