El conflicto en la fábrica FATE de Fénix, Buenos Aires, continúa pese a la aceptación de la conciliación obligatoria por parte de la empresa. Las puertas permanecen cerradas con cadenas hace más de 48 horas, argumentando falta de condiciones de seguridad. Trabajadores como Federico se presentan diariamente desde las 6 de la mañana sin poder ingresar, esperando respuestas que no llegan.
Federico, con 15 años en la empresa y trabajando en el área de vulcanizado, relata su situación: se presentó el miércoles, jueves y viernes sin recibir explicaciones ni carta documento. No hay presencia de recursos humanos ni gerencia para aclarar los pasos a seguir, dejando a los empleados en la incertidumbre total.
La angustia de Federico es palpable por su hijo de casi 8 años con síndrome Coffin-Siris, hipoacusia bilateral, retraso madurativo y necesidad de asistencia 24 horas con botón gástrico. Necesita trabajar para mantener la obra social del neumático que tiene desde hace 15 años, y menciona que su familia, incluyendo su mujer, lo acompaña en las esperas diarias.
La empresa, Madanes Quintanilla, aceptó la conciliación no para negociar ni producir, sino para cerrar el conflicto, según versiones no corroboradas. Familias de trabajadores se unen en el borde del abismo, mostrando solidaridad en este mal momento, mientras se espera una resolución que permita el ingreso y la normalidad laboral.