En charla con el experto Fernando Álvarez, se analiza el repunte en la solicitud de préstamos hipotecarios, una buena noticia tras años de escasez. En 2023 solo se otorgaron 400 créditos, pero en 2024 subieron a 11.000, y en 2025 alcanzaron 44.305, el cuarto mejor año del siglo XXI, superado solo por 2007, 2017 y 2018. El enfriamiento post-elecciones de septiembre de 2024 se revierte con bancos reacomodando tasas, impulsando operaciones.
Los precios de propiedades usadas permanecen estables y bajos desde hace 4-5 años post-pandemia, facilitando más transacciones pese a debates sobre si subirlos o mantenerlos para reactivar el mercado parado. En zonas como Recoleta, las unidades se depreciaron mucho, pero no hay aumentos generalizados; el mercado se mueve con estos valores accesibles. Se prevé que a fin de 2026 e inicios de 2027, las propiedades recuperen su precio real de mercado.
Los departamentos de pozo encarecen por el alza en costos de construcción atados a la inflación —salarios, ladrillos, cemento en pesos—, haciendo que el metro cuadrado nuevo supere al de usados, que están en dólares estables. Esto genera diferencias: mientras el dólar bajo beneficia ventas, la construcción requiere más dólares equivalentes. Álvarez destaca que, aunque la inflación bajó, persiste, impactando proyectos off-plan con denuncias de demoras en entregas de llaves.
El panorama general muestra estabilidad en usados y repunte en créditos, pero desafíos en nuevos desarrollos por costos. Operaciones en dólares se cancelaron post-elecciones, pero repuntaron en octubre, señalando una recuperación gradual del sector inmobiliario.