La titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, se reunió con el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, en Buenos Aires. La visita tuvo como objetivo principal generar confianza en los mercados y asegurar el pago de la deuda argentina.
Durante su estancia, Georgieva encabezó una reunión de gabinete y mantuvo encuentros con empresarios. La narrativa oficial buscó presentar estos eventos como una colaboración, mientras que desde la oposición se criticó la subordinación del gobierno argentino al FMI, comparando la situación con la gestión anterior y señalando la dependencia económica del país.
Máximo Kirchner, en una entrevista, calificó la visita como una "inventario de garantías de pago" y criticó a Milei por mostrarse como un "gerente de lujo del Fondo Monetario". También se abordó la reforma de la carta orgánica del Banco Central, que busca eliminar sus funciones de desarrollo y empleo, centrándose únicamente en la estabilidad monetaria.
La visita de Georgieva también se interpretó como una señal a los acreedores privados, indicando que la deuda con el FMI tiene prioridad. A pesar de los esfuerzos por transmitir confianza, el riesgo país de Argentina sigue siendo significativamente mayor que el de Brasil, y la deuda con el FMI representa una porción considerable de la cartera del organismo.