La tensión en el Estrecho de Ormuz se intensifica con ataques a petroleros perpetrados por rebeldes hutíes de Yemen, lo que ha provocado un alza en el precio del petróleo a nivel mundial, superando los 100 dólares por barril.
Estados Unidos mantiene abierta la ruta de navegación pero amenaza con atacar infraestructura iraní si los ataques continúan. Expertos señalan que los ataques se dirigen principalmente a buques mercantes internacionales.
Tras un acuerdo de alto el fuego temporal, los precios del combustible habían bajado en Europa, pero la nueva escalada de tensión revierte esa tendencia. Irán, por su parte, ha advertido que no permitirá el tránsito de buques si se utilizan fondos de sus activos congelados para indemnizar a las embarcaciones afectadas.
Omán, país vecino y actor clave en la región, busca mediar en la crisis a través de la diplomacia, aunque la profunda desconfianza entre las partes dificulta alcanzar soluciones duraderas. La situación se agrava por la presencia de minas en el estrecho, lo que eleva el riesgo de accidentes.