Los medicamentos que requieren refrigeración, generalmente aquellos con pocos conservantes, se guardan en la heladera para frenar el desarrollo de contaminación microbiana o bacteriana y mantener su esterilidad.
Esto es especialmente importante para productos que van en zonas estériles como los ojos o los oídos, aunque los de vía oral no requieren esterilidad, el frío puede ayudar a prevenir contaminación.