Se informa sobre el plan de tapiar los frentes de una fábrica abandonada de 1930 para evitar futuras ocupaciones. Se utilizarán ladrillos para sellar los accesos, y se menciona que la estructura tiene casi 100 años de antigüedad, lo que podría representar un peligro de derrumbe.
Se destaca la precariedad de las instalaciones, incluyendo caños y sanidad deficientes, lo que podría atraer alimañas. Se insiste en la necesidad de actuar ante el riesgo que representa la estructura, especialmente considerando que podría dañar a personas, incluyendo menores.