Europa se encuentra azotada por devastadores incendios forestales, provocados por una intensa ola de calor. Las llamas han consumido miles de hectáreas en Francia y España, forzando la evacuación de cientos de miles de personas.
La ciudad de Burdeos, en Francia, ha sido parcialmente salvada gracias a la intervención de las fuerzas de seguridad, aunque el avance del fuego ha sido implacable. La situación es crítica, con temperaturas extremas y vientos que dificultan las labores de contención.
Se estima que pronto un millón de personas habrán sido evacuadas en España, Francia e Italia. A pesar de la magnitud de la catástrofe, el número de fallecidos se mantiene relativamente bajo, lo que algunos consideran un "milagro" dadas las circunstancias.