En Italia, se desató un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante una protesta contra la construcción de un tren de alta velocidad entre Turín y Lyon. El grupo "NoTAP" se opone al proyecto, alegando daños ambientales en los Alpes.
La manifestación derivó en una batalla campal con bombas molotov, resultando en 120 policías heridos y 450 arrestos. El gobierno de Giorgia Meloni calificó los actos como "terrorismo" y defendió la actuación policial como una respuesta necesaria contra la violencia.