La República Democrática del Congo enfrenta una grave emergencia sanitaria por Ébola, con más de 3.000 casos confirmados y 1.354 muertos desde el inicio del brote el 15 de mayo.
La tasa de letalidad se ubica en un alarmante 44%, lo que significa que casi la mitad de los casos confirmados resultan fatales. Esta situación se ve agravada por la violencia, el hambre y el contexto social, que han desplazado a cientos de miles de personas.
La propagación del Ébola ha interrumpido actividades esenciales, como el transporte de alimentos desde Uganda, y ha obligado al cierre de vías principales, empeorando la precaria situación de la población desplazada. La rara cepa del virus, para la cual no existe tratamiento aprobado, complica aún más los esfuerzos de contención.
Se estima que 1.7 millones de personas en la región afectada necesitan asistencia urgente, y 500 mil se encuentran en nivel crítico de seguridad alimentaria, al borde de la inanición. La combinación de hambre, epidemia y tensiones comunitarias crea un escenario crítico.