Tras años de lucha, la familia de Lucas Perfor logró finalmente su adopción en 2014. El proceso, iniciado en 2008, estuvo marcado por un profundo drama familiar, incluyendo muertes, maltratos y el constante vaivén de los niños por el hospital. La obtención de la sentencia representó un alivio y un cierre para la familia.
Sin embargo, la liberación de Javier Picard y Lucía Sosa generó sorpresa y temor, ya que merodeaban a sus hermanos, quienes también estaban en proceso de adopción. Se denunció que Picard incluso repartía volantes pidiendo niñeras para cuidar a sus hijos, y una menor de edad lo denunció por abuso, generando aún más preocupación sobre su accionar.