Se detalla la planificación y coordinación necesaria para la reconstrucción habitacional y de infraestructura en Venezuela, en conjunto con factores privados e intereses internacionales. Se subraya la importancia de las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos y otros actores internacionales para la recuperación económica del país.
Se busca el rescate de recursos venezolanos y se enfatiza la continuidad de los procesos de diálogo y negociación, así como la deconstrucción de lo que se describe como un "oleoducto" de ventas no concretadas.
Se menciona la reforma a la ley de minas y la aprobación de leyes del sector inmobiliario. El terremoto es visto como un catalizador para acelerar procesos de estabilización, recuperación y transición política, lo que tendría un efecto anímico positivo en la población.