Se describe el profundo trauma que afecta a los venezolanos tras el terremoto del 24 de junio, una tragedia que ha impuesto un freno a la vida nacional. Como ejemplo, se menciona el cierre precipitado del año escolar venezolano.
Se resalta la necesidad de reconstruir la esperanza y la capacidad para la normalización de la vida en el país, a pesar de la magnitud de la tragedia y sus consecuencias.