La corte revocó los derechos de tutela del señor McQueen sobre Matthew Rogers, dictaminando que el chico es inestable y explosivo. Como consecuencia, se determinó que Matthew sea devuelto al hospicio de Minnesota hasta que se considere que ha normalizado su comportamiento.
A pesar de la decisión judicial, el señor Edwards se comprometió a llevar a Matthew consigo inmediatamente después del servicio religioso, asegurando que el muchacho no volvería a un hospicio y que buscarían una nueva vida en otro lugar, incluso si eso implicaba huir.