Polonia refuerza sus defensas ante la amenaza rusa, aumentando su gasto militar al 4,5% de su PIB y buscando garantías de seguridad, especialmente ante la creciente incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN.
A pesar de su historial de lealtad a Estados Unidos y su rol clave en el flanco oriental de la OTAN, Polonia teme que la reducción de la presencia militar estadounidense y los cambios en la política exterior de Washington la dejen más vulnerable ante Rusia. La proximidad geográfica con Ucrania y Rusia, así como la alianza de Bielorrusia con Moscú, intensifican esta preocupación.
La pertenencia a la OTAN es el principal pilar de la seguridad polaca, pero la percepción de un compromiso fluctuante por parte de Estados Unidos ha llevado a Polonia a buscar una mayor autonomía y a estrechar lazos con otros aliados europeos, mientras continúa su masiva modernización militar.