El Pentágono planea reducir el número de tropas estadounidenses en Europa, lo que ha puesto en alerta a Polonia, país que alberga a unos 10.000 soldados estadounidenses.
Tras decisiones confusas sobre el despliegue de tropas, Polonia busca asegurar el apoyo estadounidense proponiendo una base militar permanente en su territorio. El país ha incrementado su presupuesto de defensa y adquirido armamento moderno, como tanques Abrams, helicópteros Apache y aviones F-35, como parte de una carrera armamentista y para asegurar su defensa ante Rusia.
Polonia, que ha experimentado un crecimiento económico significativo desde su entrada en la Unión Europea, teme volver a un pasado de divisiones y ocupaciones. Históricamente, el país ha sido dividido entre potencias como Rusia, Austria y Prusia, y tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un estado satélite soviético.
El movimiento Solidaridad desafió la dominación soviética, llevando a Polonia a recuperar su soberanía en 1989. Desde entonces, el país se ha alineado con Occidente, ingresando en la OTAN y participando en operaciones militares de Estados Unidos en Afganistán e Irak. La expansión de la OTAN ha sido un punto de tensión con Rusia, que ve con recelo la creciente influencia de la alianza en Europa del Este.