Se plantea la posibilidad de que Donald Trump, con su buena relación con Gran Bretaña, pueda ayudar a Argentina en la gestión para recuperar las Islas Malvinas. Sin embargo, se expresa pesimismo sobre esta posibilidad, considerándola un proceso demasiado largo y poco probable como prioridad para Trump en su administración.
Se argumenta que, incluso si Trump tuviera la intención, su accionar estaría supeditado a las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Se menciona que geográficamente e históricamente las Malvinas pertenecen a Argentina, pero se enfatiza la necesidad de prepararse para el peor escenario.