Ante la proliferación de información falsa en redes sociales, el periodismo asume un rol de "curaduría informativa", donde la verificación y el contraste de datos son cruciales antes de la viralización. Se enfatiza la diferencia entre hacer periodismo y simplemente generar "ruido".
Se reconoce que incluso los periodistas pueden caer en la "fake news", convirtiéndose en motores de la desinformación. Por ello, se subraya la obligación de ser cuidadosos y responsables en la difusión de información, distinguiendo entre periodismo y ruido.