Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, ha anulado las elecciones democráticas previstas para 2027, desafiando a la comunidad internacional.
En respuesta, Donald Trump, a través de Marco Rubio, ha declarado que Estados Unidos no permitirá esta acción y que se impondrán sanciones económicas a Ortega y al país. Esto se suma a la creciente tensión regional con Venezuela y Cuba.
Se describe la situación de Nicaragua como una de las dictaduras más feroces de la región, con represión y encarcelamiento de opositores desde 2018, a pesar de que Ortega llegó al poder democráticamente en 2006.