El nuevo primer ministro británico, Andy Bergman, ha signaledo un giro en la relación con Estados Unidos, comprometiéndose a apoyar a la administración de Trump y a poner las bases británicas a disposición de la OTAN, lo que implica su disponibilidad para operaciones estadounidenses.
Se anuncia una reunión la próxima semana para solidificar la presencia en el Estrecho de Ormuz. Esta decisión ha generado una amenaza por parte de Irán, que advierte sobre posibles represalias si se realizan lanzamientos desde territorio británico. La postura de Bergman contrasta con la de su predecesor, Keir Starmer, quien había mostrado reticencias a autorizar el uso de dichas bases.