La investigación sobre la muerte de una niña de dos años en Villa Gesell continúa en curso, con el fiscal Calderón a cargo y la posible ampliación de los resultados de la autopsia como próximo paso. El cuerpo de la menor aún no ha sido entregado a la familia, lo que sugiere dudas y la necesidad de esclarecer las circunstancias.
El caso se ve envuelto en antecedentes familiares complejos, incluyendo la muerte de otra hija en 2016 y la intervención de personal del hospital materno infantil que había solicitado a la fiscalía que actuara ante posibles maltratos y malnutrición de los menores. La madre ya había sido investigada en el pasado, pero recuperó la libertad.
Se menciona la posibilidad de que la madre padezca el síndrome de Munhausen, una condición en la que se busca notoriedad a través de la victimización y el maltrato infantil. Informes médicos y pericias indicarían que la mujer exponía a sus hijos a situaciones extremas, lo que llevó a diagnósticos y a la recuperación de la libertad de la madre en causas anteriores.
La situación es desesperante para el personal médico que, al constatar signos de violencia y maltrato en los niños, debe realizar denuncias que no siempre resultan en acciones judiciales efectivas. La falta de una respuesta judicial adecuada genera frustración y dolor en quienes atienden a las víctimas.