La lucha medieval capturó la atención de los asistentes, con luchadores portando cascos y armaduras que pesan entre 20 y 25 kilos. Este evento, que combina destreza física y espectáculo, atrae a familias y entusiastas de la historia.
Milo, un joven espectador, manifestó su fascinación por las peleas y las armas utilizadas, mientras que Sofía, una asistente recurrente, expresó su agrado por volver a presenciar estos combates medievales.
El ambiente del evento fue descrito como positivo, con gente de todas las edades disfrutando del espectáculo. Se destacó la interacción entre los luchadores y el público, creando una experiencia inmersiva.