Se narra la historia de Naamán, general del ejército sirio, quien padecía lepra y buscó sanación en Israel.
Una niña hebrea capturada por los sirios le cuenta a su señora sobre Eliseo, un profeta en Samaria que podía curar la lepra. Naamán viaja a Israel con regalos para el rey, pero este, al no ser el hombre de Dios, se asusta.
Eliseo finalmente atiende a Naamán y le indica que se bañe siete veces en el río Jordán para ser sanado, lo que finalmente ocurre, demostrando el poder de Dios a través de su profeta.