Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron por tercera vez ante la justicia, pero el inicio de su juicio fue postergado hasta junio de 2027.
Este aplazamiento, incluso motivado simbólicamente por el Mundial, sugiere una creciente irrelevancia del proceso judicial en comparación con la magnitud de los eventos.
La experiencia de casos anteriores, como el de Noriega, muestra que estos procesos pueden extenderse por años, mientras la figura de Maduro parece desvanecerse antes de que comience su condena.