Se registran incendios forestales de gran magnitud en España y Francia, con múltiples focos que se han unido y generado un fuego de gran envergadura. La situación es crítica debido a la sequedad del ambiente, las altas temperaturas y la acción del viento, que dificultan el control de las llamas.
Las autoridades españolas han solicitado ayuda a otros países de la Unión Europea, como Croacia, Italia y Portugal, los cuales están aportando aviones hidrantes para colaborar en la contención del fuego. Sin embargo, los aviones no pueden operar con viento, lo que limita las acciones de extinción.
Las tareas se centran en contener el perímetro del incendio por tierra, pero la extinción total es prácticamente imposible. La previsión de un aumento de las temperaturas la próxima semana agrava la situación, catalogada como dramática.