Iberá es un paraíso para las aves, albergando más de 350 especies, incluyendo algunas amenazadas globalmente como el tapiracá de collar. Las temperaturas cálidas y estables del lugar son ideales para las aves migratorias, como el yabilán caracolero, y residentes como el yabilú, la cigüeña más grande del mundo.
Las aves de la región han desarrollado soluciones ingeniosas para la vida cerca del agua, adaptando el tamaño y diseño de sus picos a las flores y fuentes de alimento disponibles, perfeccionándose a lo largo de millones de años de evolución.