Isaías acude al doctor en busca de ayuda, confesando que tiene un secreto terrible que le impide organizar sus ideas y que necesita hablar con alguien culto.
El doctor intenta comprender la situación, mientras Isaías plantea la posibilidad de que existan personas capaces de obligar a otras a hacer cosas que no desean, refiriéndose a una especie de "hechizo" o manipulación.
Aunque el doctor se muestra escéptico sobre el "hechizo", reconoce la existencia de personas "extremadamente persuasivas" y asegura a Isaías que mañana estará más convencido de que varias personas necesitarán sus servicios.