Se critica la visión del gobierno de Javier Milei sobre el crecimiento económico, equiparándolo con el desarrollo. Se argumenta que el crecimiento en el modelo actual se traduce en extracción y concentración de riqueza, sin generar un desarrollo real. Se enfatiza la necesidad de un Estado que planifique activamente para lograr un desarrollo equitativo.
Se cuestiona la falta de política industrial y de estrategias para el desarrollo, señalando que las exenciones fiscales no se vinculan a beneficios sociales o laborales. Se critica la idea de que el crecimiento por sí solo es suficiente, y se subraya que el desarrollo requiere una intervención estatal activa que promueva la inversión productiva, la generación de empleo de calidad y una distribución más justa de la riqueza.