España enfrenta el peor incendio de su historia, con 40.000 personas evacuadas o confinadas. El avance del fuego, avivado por el viento, amenaza con extenderse aún más, mientras los bomberos luchan por contener los múltiples focos.
La previsión meteorológica indica que el viento continuará, complicando las labores de extinción. La magnitud del desastre y la dificultad para controlarlo generan gran preocupación en las autoridades y la población afectada.