El gesto de los jugadores de la Selección Argentina al desplegar la bandera de Malvinas en el partido contra Inglaterra fue considerado un hito político internacional de gran impacto, comparable a hechos históricos como la incorporación del reclamo soberano en la Constitución Nacional de 1994.
Se debatió si este tipo de manifestaciones puede generar problemas a la selección, pero se concluyó que el reclamo por las islas es justo y que la vía diplomática es el camino a seguir. Sin embargo, la imagen de la bandera recorrió el mundo y generó un profundo efecto comunicacional.
La acción de los jugadores, a pesar de las posibles normativas, visibilizó el reclamo argentino de manera contundente, generando un interés global y un debate sobre la soberanía de las islas.
Se mencionó que el efecto fue inverso al que se pretendía, ya que la imagen de la bandera argentina en el campo de juego generó un impacto mediático y social significativo, a pesar de las restricciones o prohibiciones que pudieran existir.