Se exploró el poder del fútbol como fenómeno de identificación colectiva y "remedio social" en Argentina, contrastándolo con la toxicidad que a veces lo rodea.
Se destacó que el fútbol, a diferencia de otros deportes, genera una profunda identificación colectiva, uniendo a millones de personas. Se mencionó el caso de los atletas negros en 1968 y la identificación con Messi como ejemplos de este fenómeno.
Se planteó que el fútbol puede ayudar a reconstruir el tejido social dañado por el individualismo, y se reflexionó sobre los rasgos de los jugadores que enamoran a los argentinos: la idea del "mejor de todos" (como Gardel, Maradona, Messi) y la capacidad de remontar situaciones adversas, lo que renueva el deseo colectivo y la posibilidad de éxito.