Iberá, históricamente un lugar remoto y poco alterado, se convirtió a mediados del siglo XX en un destino de caza comercial. En 1983 fue declarada Reserva Natural, transformando a los antiguos cazadores en los primeros guardaparques. La población de ciervos de los pantanos, que casi se extinguió, ha pasado de 300 a unos 10.000 ejemplares.
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Flora y fauna
De la caza furtiva a la conservación: la recuperación del ciervo de los pantanos en Iberá
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