Thomas, herido y sangrando, se enfrenta a Constance, quien lo acusa de querer verlo avergonzado y de ser un "ladrón, monstruo, fracasado". Él intenta defenderse, afirmando que siempre quiso que ella se sintiera orgullosa, pero Constance le exige que le entregue al bebé.
Laura Ingalls interviene, revelando su identidad y tratando de calmar la situación, pero Constance insiste en que el bebé es suyo y no de ella. La tensión aumenta mientras Thomas, en su agonía, expresa su deseo de que Constance se sienta orgullosa de él.