La carne argentina enfrenta un panorama auspicioso en el mercado internacional, con una demanda global que se proyecta superior a la oferta. China, Israel, Estados Unidos y Europa son mercados clave, mientras se exploran oportunidades en Indonesia, Japón y Corea.
Sin embargo, la producción nacional se ve limitada por un stock de 50 millones de cabezas, estancado por políticas pasadas y sequías. Se necesita incrementar la producción de cabezas, kilos y destetes para satisfacer la creciente demanda interna y externa.
En el ámbito político, la senadora Carolina Lozada anticipó la posible aprobación de la ley de tierras, lo que podría agilizar la inversión extranjera en el sector.