Se observó una notable caída en la circulación de buques por el Estrecho de Ormuz, registrando solo seis cruces en un día. En contraste, el Estrecho de Bab al Mandel, en el Mar Rojo, experimentó una mayor actividad con 49 buques completando su paso.
Esta diferencia en el tráfico marítimo pone de manifiesto las dificultades logísticas y de navegación para el transporte de petróleo, gas y energía a través de rutas clave en la región.