Se profundiza en el relato de Nadia sobre el comportamiento de los bebés al ser llevados con Lucía Sosa, destacando que lloraban y mostraban angustia.
Nadia enfatiza el instinto del bebé, que rechazaba a la madre, y cuestiona cómo un niño tan pequeño podía reaccionar así ante ella.
Se reitera el temor de Nadia a que Lucía Sosa quede en libertad y se produzcan nuevas tragedias.