Andy Burnham, apodado el "Rey del Norte", asumió como nuevo primer ministro británico, sucediendo al laborista Keith Starmer.
Burnham anunció que su mandato impulsará cambios significativos en la historia reciente del país, buscando un nuevo modelo político y económico tras años de inestabilidad, Brexit y la pandemia.
El nuevo premier prometió descentralizar el poder y fortalecer la economía, devolviendo el control a las comunidades locales.