Se cuestiona el accionar del gobierno de Milei, que avanza con leyes que "dejan de lado" la identidad nacional y el bienestar de la gente, mientras la economía sigue afectada.
Se remarca la contradicción entre el discurso de soberanía y las acciones concretas, como la explotación de petróleo en Malvinas y la aprobación de licencias que podrían comprometer recursos naturales.
Se plantea la preocupación por el riesgo de perder soberanía y la falta de reacción masiva de la sociedad ante estas políticas.