Francia se encuentra en alerta máxima debido a una ola de incendios forestales sin precedentes en los últimos 50 años, según expertos. Las llamas, que se originaron en las dunas con pinos de la península de Cap Ferret, han arrasado ya 6.000 hectáreas y obligaron a evacuar a 110.000 personas, amenazando incluso a Bordeaux, la tercera ciudad más grande del país.
El gobierno francés se encuentra en una reunión de emergencia para tomar decisiones cruciales en las próximas horas ante la grave situación. Los incendios, calificados como "apocalípticos", continúan ardiendo sin control, devastando casas y obligando a miles de personas a huir de sus hogares.