En Senegal, una planta industrial clasificada de alto riesgo genera gran tensión debido a la posibilidad de un desastre. La planta, operada por Ariane Group y Roxel, produce componentes para cohetes europeos y propelentes para misiles.
El temor es que un incendio en las instalaciones, que contienen material altamente inflamable, pueda desencadenar una explosión con consecuencias catastróficas. Se han desplegado dispositivos de protección para intentar contener la situación.