Un mes después del devastador doble terremoto en Venezuela, miles de personas esperan la reconstrucción de sus hogares y ciudades. La Guaira, una de las localidades más afectadas, quedó devastada, y los sobrevivientes enfrentan la pérdida de sus pertenencias y la incertidumbre sobre el futuro.
La factura de la reconstrucción, estimada por la ONU en más de 37 mil millones de dólares, representa un desafío monumental para Venezuela, que carece de recursos financieros, institucionales y humanos. El profesor Manuel Sánchez advierte que el terremoto empeoró una situación ya crítica de servicios públicos y la capacidad del Estado para cubrir necesidades básicas.
Los fondos para la reconstrucción deberían provenir de la producción petrolera, la comunidad internacional y organismos multilaterales. Se requiere una Junta Nacional para implementar un plan macroeconómico que dirija los recursos necesarios para la reconstrucción de viviendas, servicios e infraestructura.