Se enfatiza la importancia de cambiar el vocabulario y el pensamiento para que las cosas salgan bien, en lugar de afirmar que todo sale mal. Se sugiere que el origen de los problemas radica en las propias declaraciones y creencias negativas.
Se recomienda unirse a "gente del reino", personas que hablan de Dios, asisten a la iglesia y han experimentado un cambio genuino. Se aconseja buscar una iglesia donde se predique a Jesucristo, donde more el Espíritu Santo y donde el enfoque esté en Cristo y no en el pastor. Se subraya que Dios produce un cambio real y transformador en la vida de las personas.