Las recientes declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre una posible suba del dólar a 1800 pesos han generado un fuerte malestar en el gobierno, al punto de considerarse la remoción del vocero. Se percibe que Ravier actuó de forma independiente, sin el respaldo de figuras clave como el ministro de Economía, Toto Caputo, o el secretario de Finanzas, Juan Estrasmiento.
Estas declaraciones, calificadas como un "error garrafal", complican la estrategia del gobierno de mantener la estabilidad cambiaria y generar confianza. Se especula sobre una posible interna dentro del equipo económico, donde algunos podrían estar a favor de un tipo de cambio más alto para liberar restricciones, mientras que otros buscan mantener la calma en los mercados.
La cifra de 1800 pesos mencionada por Ravier resulta llamativa, ya que supera las proyecciones más conservadoras y genera incertidumbre sobre la dirección futura de la economía. El mercado reaccionó negativamente, evidenciando la fragilidad de la confianza en el plan económico actual.