Se explica la importancia de moler las semillas (lino, girasol y sésamo) antes de incorporarlas a la masa para mejorar la absorción de sus nutrientes por parte del organismo. La molienda facilita la digestión y evita que las semillas pasen de largo por el sistema digestivo sin ser aprovechadas.
Se sugiere utilizar un mortero o un procesador de alimentos para moler las semillas tostadas. Este paso es crucial para obtener el máximo beneficio de sus propiedades. Se compara la semilla molida con la entera, destacando la superioridad de la primera en términos de asimilación nutricional.