La primera ministra de Japón, Sanae Takahichi, reveló que duerme entre cero y tres horas por noche, dedicando su tiempo a tareas domésticas y de gestión. Esta situación ha generado preocupación entre líderes de la oposición, quienes advierten sobre el riesgo que implica para el manejo de crisis nacionales y la toma de decisiones.
Se cuestiona la sostenibilidad de este ritmo de trabajo y se enfatiza la importancia del descanso para un desempeño óptimo. Se compara su situación con la de otros líderes mundiales, señalando que la mayoría cuenta con un equipo de apoyo para sus tareas diarias, lo cual no parece ser el caso de Takahichi.