Se reaviva el debate sobre supuestos robos arbitrales en Mundiales pasados, mencionando el partido de Argentina contra Alemania en 2014 y el de 1990.
Se recuerda la polémica de Diego Maradona en 1994 y la supuesta venta del jugador, así como la percepción de que la FIFA favorece a ciertos equipos o confederaciones, como la europea.
Se cuestiona la designación de árbitros europeos para partidos clave de Argentina, sugiriendo que esto podría influir en los resultados, tal como habría ocurrido en 2014 y 2022.