El narcotráfico de Pablo Escobar trajo opulencia a Colombia, pero simultáneamente generó muerte y violencia. La aparición de milicias y autodefensas, jóvenes armados que se enfrentaban sin conocer el motivo, agudizó el conflicto.
Actualmente, existe un esfuerzo por parte de la alcaldía, la gobernación y la iglesia para construir una ciudad organizada, pacífica y con oportunidades, donde la gente buena está ganando la partida a la violencia.