Se reitera que uno de los varones de la familia, hijo de Lucía Sosa, estuvo gravemente herido con fractura de cráneo, pero sobrevivió gracias a la intervención médica.
La madre solía justificar las lesiones de sus hijos alegando caídas o que se ahogaban al comer.
Se menciona el caso de Candela (5 meses) y Jasmine (11 meses), donde la justicia investigó si eran utilizadas como mulas para transportar drogas, llegando a encontrarse cocaína en sangre de la bebé de cinco meses.
Esta investigación, que también incluyó la sospecha de que los bebés tuvieran cocaína en los pañales, parece no haber prosperado.