Luciana Salazar obtuvo la cabeza del capitán del yate donde se encontraba en Miami y un pedido de disculpas.
Tras haber contratado el yate y solicitado discreción, se filtraron imágenes del encuentro. Como consecuencia, la persona que contrató el barco desvinculó al capitán y le exigió un video de retractación, amenazando con acciones legales.
El capitán, identificado como Bobby, accedió a grabar un video pidiendo disculpas a Luciana Salazar, lo que aparentemente desactivó las acciones legales. Aparentemente, el incidente le costó al capitán su puesto y un considerable monto de dinero.